Libros

   El  fundador  de  la  asociación, Juan de San  Grial,  es  escritor  de  más  de  500  libros  que  recuperan  la  esencia  arquetípica de los buenos  hombres  otorgando  una  visíon  totalmente sobreiluminada  que  nos  acerca  a  unas sólidas  bases  para  la  construcción  de  una nueva civilización mucho más bondadosa y unida.

Así mismo, es un excelente pianista, poeta  y  místico  que  reestaura  la  visión divina en el hombre. El piano de Juan de San Grial es su lira de Orfeo. De nuevo abre los rostros de Mozart, Beethoven, Haydn, Bach, Chaikovsky, devolviendo a la humanidad el don de la sobreiluminación musical.

El Aposento nupcial vuelve a la Tierra. La espiritualidad provendrá del Tálamo nupcial. La humanidad, del Tálamo. La Iglesia, los sacerdotes, del Tálamo. ¡La predestinación de los serafitas proviene del Tálamo!

Yo, la Sabiduría, vestiré a los serafitas desde su nacimiento, desde su misma concepción, con vestes virginales y vestidos dorados.

¡Yo, la Arquitecta de la Teocivilización, sé cómo modelar sus nervios sensibles! Insertaré en sus corazones una piedra divina, una que tiene la misma composición que el hueso del Altísimo. Afinaré la lira de su corazón para que perciban la música del Reino.

Haré su oído tan fino que escucharán las palabras del Altísimo durante largo tiempo, incesantemente, y estarán protegidos contra otras voces. Les concederé el don de la distinción incondicional de los espíritus. Ninguna voz enemiga se atreverá a invadir su santuario espiritual.

Vuestra madre misteriosa, la Madre de toda la humanidad justa, os llama a despertar del sueño y a que emerjáis de la muerte espiritual. ¡Comprended vuestro destino y despertaos del entumecimiento milenario!

¡Que el cetro de la Reina del Monte del Ruiseñor os conceda la paz y la nueva espiritualidad! Y que Dios os bendiga con lo que, en todos los tronos de revelación, he llamado la conversión.

¡Dirigíos a los tronos del Altísimo y, después de dar los votos de las novias fieles, salid al encuentro de vuestro Bienamado misterioso!

La Madre Divina del Monte del Ruiseñor 03.09.2005

 

La edad media europea no fue una edad oscura, como algunos nos hicieron creer. Contra la oscuridad del fanatismo religioso, la barbarie guerrera y la servidumbre feudal, se alzó la luz de los movimientos espirituales Cátaro y Bogomilo, en una sociedad más humana, artística y espiritual, que floreció sobre todo en Bosnia y en la Europa occidental mediterránea.

Este libro nos muestra los hechos históricos del Catarismo (unos conocidos y otros desconocidos), enfrentados con la luz que vierte sobre ellos el Catarismo del siglo XXI de Juan de San Grial.

Autor: Lohengrin García de Yzaguirre

 

El saber encic [Perseval Ibero] lopédico del padre Juan, su sensibilidad, su espiritualidad y su dominio de todos los registros y recursos de la lengua rusa producen una poesía bella, elocuente, aguda y muy expresiva. Para el lector, este es un libro instructivo y enriquecedor, un libro para reflexionar sobre lo implícito y lo explícito, un libro lleno de música para degustar y disfrutar, en el que tras cada nueva lectura se descubren nuevos aromas, matices y mensajes.

Javier del Pino (traductor del ruso)

Viajando en avión a Amsterdam, asistiendo a un foro económico en Madrid o esperando el tren a Zaragoza en la estación de Cartagena, lee el mensaje ardoroso de los versos del profeta español y vas a vivir y no morir. Vas a arder en la noche y no caer en la modorra.

¡Amigo mío, se acerca el amanecer de un nuevo calendario! Tienes en tus manos la guía de una nueva vida sin mal y sin la putrefaccón de la muerte. Arde con el amor no terrenal, como un cisne blanco en el castillo de Neuchwanstein. El reloj ha dado la hora de la inmortalidad, y el terrestre se ha transubstanciado en divinidad leyendo el libro de iluminaciones del poeta teoinspirado.

Timofeo Coliriádez

El amor vence a la muerte.

Yo por amor estoy dispuesto a morir por el prójimo.

La muerte es pícara, mentirosa, embustera.

Con Minné nunca e llevará bien. […]

La muerte tiene sus leyes razones

y códigos de honor.

Aunque te ahorques por miedo a ella.

Pero Minné expulsa al huésped indeseado,

desvela sus intrigas malditas.

Prohíbe las listas de fusilamiento, los suicidios y las guerras,

y la muerte se bate en retirada, como víbora venenosa.

La gente teme a la muerte, y la muerte

teme al amor virginal.

¡Deifica a la divinidad de Minné inmortal!

(“El amor vence a la muerte”)

 

Juan de San Grial (conocido en Oriente como el bienaventurado Juan el Bogomilo) es autor de más de 500 tratados espirituales, entre los cuales ‘El Salterio de la Reina Celeste’ ocupa un lugar primordial. En el erario de sus oraciones están reunidas las perlas de las glorificaciones a la Madre Divina, compuestas por el autor a lo largo de treinta años de su camino espiritual.

El cantor de salmos de nuestros días, no solo recrea el estilo original y la tradición devocional de los boca de oro eslavos, sino como novador la desarrolla y enriquece. Los autores de los himnos de los habitantes celestiales, de los llantos profundos de arrepentimiento, de las cántigas guerreras parecen estar vinculados con un cierto hilo conductor: un estilo musical único, una fuerza sanadora inagotable y una gran potencia de exorcismo. ¡El Salterio celeste no tiene principio ni fin!

El autor presenta este fruto de sus hazañas incansables e inspiraciones místicas sublimes como don para los paladines del futuro, la humanidad de la Tierra nueva.

***

El Salterio de la Reina Celeste ha acumulado el conjunto de la gracia de los rezadores de la rama bogomila desde la creación del mundo. En sus páginas encontraremos las entonaciones de los cantores de salmos de la antigua Babilonia, Egipto, Partia, Palestina, Iberia. Con el oído sensible, percibamos las vibraciones de las esferas de los hesicastas de Éfeso, Athos, Cuevas de Kiev y Pskov…

Lo milagroso y extraordinario del presente salterio consiste en que el que lo recita, halla lazos peculiares con la Madre Divina, se hace un todo inseparable con Ella.

p. Afanasi

“Padre, Tu nos perdonaste

por la intervención de la Reina Celeste.

Las palabras de agradecimiento son improcedentes.

Convertiste nuestras penas en alegramientos,

nuestra aisladas cabañas en fraternos pueblos.

¡Cielos y quienes vivís en las alturas, retumbad,

a la Desposada divina de mil quinientas hipóstasis,

glorificad!

Estoy muy alegre de que e [26] ste libro haya salido a la luzy se haya convertido en patrimonio de tantos. ¡Cuántos libros sobre música y músicos se han publicado ya!, pero ninguno puede ser comparado a este.

Pasa el tiempo, cambian los estilos musicales según las particularidades de los compositores… pero siempre permanece la aspiración más importante hacia el ideal: la divinidad. El ser humano necesita la música de personas altamente iniciadas: los portadores de las esferas. Solo la música de los portadores de las esferas ayudará a la humanidad a liberarse del precipicio en el que cayó, y entusiasmarse con las alturas inauditas de otro mundo, repleto de armonías celestiales.

La mayoría de la gente mira la vida como el interés de un capital depositado: ‘si yo rezo, hallaré la vida eterna’. Es una especulación meramente pragmática. SE PUEDE ENTRAR EN LA VIDA ETERNA SOLO POR LA PUERTA DEL AMOR. Para despertar a las almas son necesarios los candiles, los ungidos, aquellos profetas musicales que ayudarán a la humanidad a purificarse de sus quimeras mentales, para que el corazón empieze a sonar como una lira.

La labor de Juan de San Grial se puede llamar la Revelación del Amor. El amor es un gran propulsor hacia lo sublime y la música es una clave maravillosa para educar el amor espiritual. La música de los grandes autores penetra profundamente en el alma y genera allí un espectro entero de vibraciones cordiales.

El libro ‘El Piano como Orfeón’ tiene un significado colosal. Estoy agradecido al autor porque trae a la humanidad la luz de la ilustración de este gran amor. ¡Deseo a padre Juan la concepción de las esferas divinas más altas, un potencial creativo inagotable y diálogos amistosos siempre más cercanos!

Mijaíl b. Stepanenko, compositor, pianista, historiador de arte y teórico de la música. Presidente de la Unión Nacional de Compositores de Ucrania (1989-2005), Titular de la cátedra de piano profesional del Conservatorio Tchaikovskiy de Kiev.

 

LA RAMA JUÁNICA II: Los teogamas del bogomilismo

El eje mundial ha girado en dirección al bien. El grado de manifestación del bondadoso Dios Padre y de la Diosa Madre es hoy extraordinariamente grande. ¡LA DIVINIZACIÓN ES MÁS ACCESIBLE QUE NUNCA!

En un tiempo, la Divinidad aceptó vestidos humanos, para después volver al escalón más algo del permanecer divino. La llave para la vuelta es la adoración, la cima deMinné desbordante y superante, el amor que no existe siquiera en los cielos.

¿Es posible alcanzarlo en la Tierra? ¡Sí!

Minné, el amor celeste (sobreceleste – supra sobreceleste) es la perla de la Tierra.

El alma viene aquí para conocer este amor espiritual desbordante. Pero se necesita dar el voto de virginidad y encender la vela inextingible en el corazón, y se realizará eldescendimiento de Minné.

Teogama 4

‘La corona de la adoración y la divinización’ p. 83

 

Por el éter transmundial testimoniamos la alegría que le espera a la humanidad: ¡El gran cambio! ¡El eje mundial ha girado hacia la bonhomización!

Miles de civilizaciones bondadosas, mundos habitados, con esperanza y amor miran a la Tierra, enviando Minné ardiente. Los panteones bondadosos, los habitantes bondadosos de comunidades intergalácticas –el univérsum bondadoso se puso en movimiento.
Los bondadosos Padre y Madre se revelan por primera vez a la nueva bondadosa humanidad.

El mal desenmascarado se va. ¡Anuncio el descendimiento a la Tierra de las almas hermosas y bondadosas, ajenas y privadas del mal!
Vuelven a la Tierra los panteones bondadosos –las pléyades de buenas divinidades y gente bondadosa: padres y madres, ancianos y ancianas, albios y albias, constelaciones y ciudades bondadosas, seres bondadosos, pajaritos bondadosos de miles de especies, animales domésticos y salvajes –pececitos, perritos, bichitos: angelitos, espíritus domésticos, urbanos, de los bosques y las estepas… ¡Qué sinfonía de Bondad celestial!

 

El bogomilismo es la misericordia extralimitada del Padre y de la Madre del puro amor: es Minné manifestada, la milía en el centro del ser humano.

El credo del bogomilismo es: ¹Dios es amor y ²la Divinidad habita en el hombre sin condiciones, sin restricciones, independientemente, de manera recóndita en los castillos interiores.

Sin condiciones significa a pesar de los fallos; sin restricciones –por muy diversos que sean los argumentos presentados-; independientemente del estado corriente de la Tierra; de manera recóndita –plenamente, pero de manera latente, no manifestada-.

El hombre no es simplemente el valor superior como creían los filósofos humanistas del siglo XVIII. Nos diferenciamos de ellos, del mismo modo como el gran ilustrador espiritual León Tolstoi, en que comprendemos al hombre como la plenitud personificada del Altísimo.

El remodelado de adaptación en realidad no ha cambiado nada, sino que ha hecho retroceder los compuestos divinos hacia el interior, disolviéndolos con agüita turbia. Por eso el prójimo, por muy pecador y nulidad que sea, es intangible.

La humanidad es en cierta manera la raza de los intangibles. ¡El hombre es el valor absoluto puesto que en él habita la Divinidad superior, el Padre de la ecúmene conjunta!

 

La memoria histórica no ha guardado nada sobre los Cátaros. Pero la memoria del Santo Estar despliega infinitos manuscritos blancos, a cuál más precioso… Los Cátaros se apresuran a abrir más y más, todo aquello que no tuvieron tiempo de decir por haber sido perseguidos y asediados. Interminable es su despensa, que presentan hoy en día al mundo. Tomad, extraed, quedaos con todo lo que podáis tomar.

Juan de San Grial nos desvela la auténtica historia de los Cátaros, no de una forma superficial dando pinceladas a simples hechos históricos extraídos de las crónicas y de los interrogatorios inquisitoriales, sino adentrándose profundamente en la más recóndita espiritualidad de los auténticos bonshomes, aquellos mártires divinos que dieron su vida por amor a la humanidad entera, manifestando en sus actos el tesoro ocultado al genuino destino del hombre en la Tierra. Viviendo según las imágenes auténticas del potencial de la bondad que el hombre guarda y elevándose en espíritu como vencedores de los valores transitorios de este mundo.

 

Al leer miles de evangelios originales –coptos, egipcios, etíopes, maniqueos, cátaros –nuestro querido lector corre el riesgo de desmayarse. Toda su carga de conocimientos anterior se convierte en polvo: los ideales en los que creía antes resultan ser ridículamente insignificantes. ¡Resulta que existen otros mundos, otros enfoques, otro cristianismo!

El evangelio arquetípico no tiene que contener obligatoriamente un elemento biográfico o instrucciones de una u otra eminente personalidad religiosa. Es suficiente recibir, mediante sus páginas, una revelación sobre las cien mil ventajas que tiene el bien ante el dominio del mal mundial.

El buen mensaje en el univérsum es la revelación sobre el bien como el sumo arquetipo del teohombre, del hombre eterno, Homo inmortalis.

 

Cristo vino a Jerusalén no para “cumplir” la voluntad de Elohím (como dicen los evangelios), sino para desenmascararlo y combatir contra él. Por eso se vengaron los rabinos apropiándose de su doctrina y creando la versión judeo-cristiana del elohísmo. Los católicos romanos se asemejaron a los rabinos e incluso los han superado en maldad.

Al ejecutar espiritualmente a Cristo (abscribirlo a Jehová), la iglesia de Pedro en lo sucesivo asesinó a no menos de siete mil (!) grandes cristos y teoengendradoras. Los malvados intentaban borrar toda la memoria sobre los ungidos de Minné.

Pero es imposible borrar la memoria mnemónica.

La rama de Juan guardaba la historia auténtica de Cristo. Ya en el siglo I existían miles de comunidades teogámicas en Escitia. Hasta mediados del siglo XX en Siberia todavía vivían los cristoveres. Y no sólo en Siberia, pero también en otras partes del mundo -en América, en Australia. Y siguen existiendo hasta el día de hoy.

 

Ha llegado el tiempo del despertar del hombre divino, que lleva durmiendo los siete mil años que dura ya la 84ª civilización, mezclada.

La Tierra está en una profunda crisis, niño mío, y tengo que abrirme paso penetrando densos bosques y espejos deformados, uno tras otro. Pero con mi cetro ardiente seco los pantanos de las megápolis y los desfiladeros de los pensamientos cavernosos. Por primera vez se revela una luz nunca antes vista por el mundo.

Soy enviada a vosotros por el Padre de la bondad inenarrable para vencer el mal en esta Tierra. ¡Ha llegado la hora del despertar! Toco con el cetro bodhisátvico el interior devastado: ¡Despiértate, paladín en potencia!

 

– Quiero revelarme a la humanidad por primera vez, sin caricaturas históricas ni falsedades, tal como Soy verdaderamente, tal como me  graban Mis adorados discípulos y como Yo quiero que me grabéis en vuestros corazones, llenos de amor.

Percibidme:

– Como Hijo del Amor y no del mal;

– Como Apostol del Amor y no como padre de los apóstoles;

– Como Maestro del Amor y no como nuevo legislador;

– Como Rey del Amor y no reyecillo de Jerusalén o de Bizancio;

– Como el Coronado en la civilización de los grandes y pequenos cristos y no como una de las tres “Personas” inventadas y puestas sobre el    trono romano-bizantino;

– Como Candil del Amor, y este amor puro, perfecto y superante será el acervo de los habitantes inmaculados de la divina civilización solar.

(“Mis discípulos no mueren, sino que se transubstancian”, pag. 394)

 

Pasamos junto [los inmortales]  al arroyo relicario. Bajo nosotros se abre una profunda grieta. Una vez cada 100 años las rocas se separan, dejando así al descubierto la cueva de las reliquias imperecederas… ¡A cuántos de ellos se torturó aquí, en las mazmorras del ‘Ravensbrück’ católico! A cuántos quemaron vivos o con un hierro incandescente… Pero ¿qué se puede hacer con los cuerpos de fuego? Aceptaban la tortura voluntariamente por amor a los verdugos y los convertían con los milagros del amor… Y en el momento en que los monstruos, sin poder disimular su impotencia, ahogados en su fiebre histérica, preguntaban a sus víctimas en qué consistía el secreto de sus fuerzas, éstas contestaban con una sola palabra:

– En el amor… por encima del cual no hay nada más alto, no hay nada más hermoso, no hay nada más puro.

En este libro, se nos revelan los Inmortales y ellos mismos nos explican cómo alcanzaron la inmortalidad.

 

“La Rosa de los Serafitas” es una revelación sin precedentes que no tiene análogos en toda la historia de la humanidad. Por vez primera, la Alma Mater Dei revela a Su ungido los misterios de los 15 años de Su estancia en el Monte del Ruiseñor (Turquía actual) después del Gólgota y la Resurrección de Cristo. A través del estilo evangélico de narración, Se le revelan al lector las espirituales inauditas.

   Uno de los temas centrales del libro son las beatitudes superantes del Aposento Nupcial que esperan a los habitantes terrenales después del cumplimiento de las calamidades purificativas causadas por el estado actual del mundo y de la iglesia.

   En las páginas del libro transcurren los momentos inolvidables de la vida del autor en la tierra. Se hace clara y comprensible su misión de testigo en convertir la gente hacia la Buena Divinidad y anunciar el nuevo tabernáculo del matrimonio divino, se revelan sus múltiples iniciaciones espirituales y entregas a la Sabiduría Superior.

   El libro contiene oraciones, diálogos extáticos, enseñanzas para la joven generación empapadas por las fragancias celestes y la esfera poético-musical de la Revelación Divina.

 

“Durante dos mil años, hijo Mío, Yo preparaba esta revelación en el monte del Ruiseñor. Y ya durante más de un cuarto de siglo, preparo con Mis roces e inspiraciones pasionales del Espíritu para Mi advenimiento en el monte del Ruiseñor, para el pergamino de la Rosa de los serafitas del claro sagrado.

Ya revelo, no a Cristo-Mesías, Hijo de Dios, sino al Rey de ungidos, al Rey de la teohumanidad, nuevo Sol que ha salido del santurario de Solovskí; el grandísimo Sol de los soles que ilumina el nuevo universo. Ya es otro Cristo -no “dios-niño”, ni “hijo unigénito”, sino el Novio Real descendido desde otro cielo, el cielo del Aposento nupcial, de la Hiperbórea solar”.

 

La Dama de Elche reúne diferentes épocas y poblaciones. La glorificaron con diferentes nombres los profetas de todos los tiempos (y hoy en día Juan de San Grial renueva esa gran adoración en su manifestación como Teoengendradora de mil quinientas hipóstasis). Es la que conduce a la humanidad a través de las tinieblas y pruebas del siglo presente y, sin duda y a pesar de todo, llevará la gran procesión metahistórica a los Aposentos de la Gloria del Padre Celestial…

La Madre Sabiduría… Ella es desmesuradamente mayor que cualquier confesión o denominación. Es la Reina del Universo. Ella misma es el Universo, el mundo aturdidor del amor teomaterno, infinito y desmesurado… ¡Que un día se abra este mundo maravilloso para los terrestres que duermen en un sueño glacial!

LA DAMA DE ELCHE

La Tierra, desde la altura celestial, parece un cofrecito diminuto

vaciado por rapaces tontucios.

El diálogo no tiene sentido. Es estéril la grabación.

Pero Minné, como si nada, está llena de amor.

Y los poetas no esconden sus ardientes simpatías

por el catarismo-21, por la atlante Nueva María.

La Dama de Elche con el carro que ciñe su frente abundante en cruces

llama a los espirituales al otro mundo, más allá de las nubes.

En el ágape bogomilo están los reyes arturos y solistas-entonadores.

Entre ellos hay una multitud de cristos grandes y menores.

 

 La anciana Eufrosinia está glorificada por los cielos con las reliquias que emanan el mirró. Es un pergamino vivo desde el cielo, la custodia insuperable de los misterios del camino espiritual.

 Es una madre amante, bondadosa y sensible. En el libro están reunidas sus inapreciables instrucciones espirituales sobre los secretos del ascenso por la escalera del camino espiritual.

 Eufrosinia conquista en seguida, cautiva instantáneamente el corazón de sus discípulos, es madre amante, bondadosa, delicada, es toda un palpitar sagrado, un fervor ardiente, un corazón encendido. Y exteriormente podría parecer una pordiosera, una vagabunda, acosada y despreciada.

 Vivía según otras leyes — las celestiales. Dios la envolvió en los atuendos imperecederos, que llenó con el mirró. de Sus heridas divinas.

 “¿Me pegué a ella y me encendí y me agoté y caí, y no pude convertirme, al volverme después de la conversión, en un niño de tres abriles… y la madrecita cérea se hizo para mí igual de hermosa que el Salvador para Juan el Bautista. El bautismo con su fuego se dejó ver literalmente en todo lo que tocaba.

 Mi asombro interminable era más allá de los límites: ¿Por qué, pues, nadie ve a esta santa viva?” Nació en el lejano 1916, según el tiempo terrenal. Su padre, Nikífor, era subteniente del ejército del Zar. Compasivo, bondadoso, benévolo. Tenía el corazón tierno. A menudo lloraba por las noches. Rezaba largo rato. No aceptó ni los tiempos de Kerenski, ni el estalinismo y rechazando al dragón rojo se aisló, se encerró. A su cargo tenía ocho niños.

Los comunistas le quitaron la casa y echaron a su familia a la calle. En un mismo día, tres veces lo condujeron al fusilamiento, y regresó. Lo dejaron vivo gracias a los niños, pero saquearon la casa sin dejar nada. Después de las tentativas de fusilarlo, el padre se volvió salvaje, no se comunicaba con nadie, se iba al bosque, rezaba. A Eufrosinita a menudo la acariciaba, la apretaba contra su corazón y lloraba. A ella le confió su corazón.

 Cuando ella tenía dieciocho años tuvo la primera llamada divina. Y teniendo veintiocho años escuchó en sueños la misma voz del Salvador Dulcísimo: “Hijita mía, eres desdichada sólo porque no tienes fe en Dios. Reza al Padre Celestial y Él regresará a ti.” Le estaba prohibido ir a la iglesia. Alrededor estaba la satanografía, los koljós, las comunas, las construcciones, los “quinquenios”, el ateísmo, todo esto era ajeno y odiado por Frosia. Comenzaron las enfermedades: anginas, agravamiento del corazón, hidropesía, hipertonía, tiroides, riñones, hígado, reumatismo, poliartritis — y a la vez, el escudo del Señor.

 Juan de San Grial heredó de la anciana los sellos recónditos del camino espiritual. “En la base de nuestra fe está el Amor Divino. Quien lo conoció es bienaventurado” —enseña Eufrosinia. Y he aquí algunas de sus enseñanzas:

 Lo principal es hallar un maestro de la fe verdadera, un ungido del Espíritu Santo. Anhela la perfecta pureza a través de la purificación completa del pecado. Aprende a aceptar los dolores, la injusticia, la calumnia, no como castigo por el pecado, sino como una preparación misteriosa para la Cena Nupcial. Si el amor no se multiplica, el camino es en vano y todas tus hazañas sirven de tentación.

 Reconoce tres grandes misterios:

 —El misterio del cielo: el hombre vino del cielo y volverá al cielo.

 —El misterio del hombre: por muy bajo que caiga el hombre, en él permanece el potencial inagotable de la perfección.

 —El misterio de la tierra: en la tierra, en medio del sufrimiento y del dolor se puede entrar en un amor perfecto.

 No pidáis nada a Dios, excepto el don del Espíritu Santo. Nada pidáis a la gente, excepto la oración. La vida con Dios es una alegría absoluta. En las postraciones -volar. En el ayuno —emanar fragancia. En la oración —elevarse. En las fuentes —resplandecer. En los dolores —alegrarse. A los enemigos —vencer con el amor.

 

Haníbal, el más famoso caudillo del mundo antiguo, sigue siendo desconocido para la humanidad. Todo lo que sabemos de él es superficial y está lejos de la verdad. La información que ha llegado a nosotros está sacada de lo escrito por sus enemigos -los romanos- y no dice nada sobre los motivos auténticos y la auténtica espiritualidad del gran caballero cartaginés.

El autor de este libro no acude a los anales terrenales, sino a los celestiales. Este no es un tratado histórico, sino una crónica de acontecimientos ocurridos dos siglos antes del nacimiento de Cristo. Al lector le esperan las revelaciones sobre los misterios de las divinidades cartaginesas; sobre la lucha entre los principios luminoso y oscuro en la aurora de la civilización terrenal; sobre una gran lucha por el destino de la Tierra, en la cual Cartago vence a Roma. En el centro del extraordinario relato está el hijo inmaculado de las divinidades bondadosas -Haníbal- y su Madre celestial, la Divina Madre cartaginesa, la Virgen Tainit.

 

Los libros del Juan de San Grial son una herencia de padre a hijos, las puertas secretas a las profundidades recónditas de la genética de la santidad, una dedicatoria al misterio del nacimiento del alma de Dios en los hombres. Estos libros están impregnados del aliento del Espíritu Santo, se adentran en profundidades inexploradas, alimentan el alma ansiosa y consumida por la pena, la sacian, la alientan, le dan fuerzas para vivir, servir y triunfar.

   Las Solovki* son un tema excepcional del autor. En su libro “El vencedor del GULAG: Serafim, patriarca de Solovetskiy” corre la cortina tras la que se encuentra el gran misterio. Presenta las Solovki no sólo como lugar de sufrimiento, sino como lugar de transformación del espíritu mediante la aceptación voluntaria de la cruz y la consagración a su misterio, a través del amor oceánico que vertió el Señor sobre sus corderos entre trabajos forzados, oraciones, la amenaza diaria de la muerte, la aflicción y las lágrimas infinitas.

   Los presos consagrados al así llamado “misterio de solovetskiy” soportaron una tormentosa y dolorosa crisis. La superación de esa crisis se convirtió en un milagro sin precedentes. El miedo al dolor y a la muerte desaparecía para siempre; tuvieron lugar inauditas transformaciones interiores. Ya no temían las temibles llamadas de los verdugos, ni los agresivos gruñidos de los mastines, ni los disparos a quemarropa, ni la afilada bayoneta del soldado rojo, ni el hambre o el frío.

   Un completo olvido les amenazaba, pero con una renovación de los valores y la aceptación voluntaria de la tortura como cruz de amor, de la resignación ante las circunstancias, hallaron la mayor de las dichas como recompensa por el dolor soportado La felicidad como estado divino traspasado a la tierra, la felicidad como la atmósfera del Reino de Dios. Y entonces la comunidad del GULAG se convierte en Kitezhgrad**, la Ciudad de Dios (Bozhegrad) prometida a la Santa Rusia.

   Literalmente en febrero del 2007 el autor oyó confidencialmente de la boca de un importante funcionario del servicio KGB-FSB de Russia, que la causa de las persecuciones contra él es realmente este libro, como también su rechazo de la Iglesia Ortodoxa Rusa (Patriarcato de Moscú) como la heredera del estalinismo (jerarquía estalinista procomunista) y la figura de Serafím Pozdeyev (Romanov), revelada por él. Este libro provocó miedo y furia en los circulos de la nomenklatura corporal y en la de los fundamentalistas ortodoxos que consagran las cabezas de las misiles nucleares. Y hasta ahora los servicios secretos amenazan con la carcel y con las represiones mas terribles a su autor. Una de sus cercanísimas colaboradoras pereció por causa de una dosis mortal de veneno.

   En esta trilogía ocupa un lugar céntrico Serafim Solovetskiy. Este es el nombre espiritual de Mikhail Aleksandrovich Romanov, el hermano menor del Emperador Nikolai II.

   El Zar Mikhail II Romanov es la personalidad más enigmática de la historia del siglo XX. En realidad nadie sabe nada acerca de su destino. Dios lo protegió en vida. Y él mismo nunca abrió la boca, lo cual se entiende. Mikhail II Romanov pasó 39 años en las mazmorras de los campos de trabajo estalinistas. Reinó en el trono de todas las Rusias como Cristo. Fue nombrado patriarca del GULAG. El cielo le dio un nombre espiritual: Serafím el Conmovido, patriarca de Solovetskiy.

   Acostumbrado a guardar silencio, incluso a los más allegados no les contaba nada de sí mismo. A la pregunta: “Padre, ¿pero usted no es de familia real?” no contestaba nada. “No es cosa que debas saber”. Pero no escondía que recibió dos imposiciones de manos del patriarca Tikhon: la orden sacerdotal en 1917 y la episcopal en el veinticinco. Seguramente este sea el acontecimiento clave más importante de los 1000 años de la historia eclesiástica.

   “Soy testigo – dice monseñor Serafím – de que nunca, en ninguna otra parte del mundo se ha visto un amor así. En medio de un dolor tan inhumano e insoportable, entre la deshonra y la injusticia, jamás se había irradiado un amor tan celestial”.

   ¡Qué amor nos dio el Señor durante los trabajos forzados, entre oraciones y bajo la amenaza diaria de la muerte, entre las lágrimas y el dolor infinito! Con Su amor eran cubiertas todas las cruces. Los ángeles, derramando lágrimas, nos miraban desde el cielo y comentaban: “Desde la creación del mundo nunca se vio un amor entre los hombres como el que se tienen los hermanos de Serafim”.

   “La muerte era más bien una recompensa, como lo fue para las víctimas de Auschwitz. Hacía ya tiempo que nadie la temía. No acostumbrábamos a hablar de ella – dice monseñor Serafim. – Para nuestra hermandad la muerte no existía en absoluto. Nosotros la vencimos. A media noche se descubría un iconostasio celestial con la magnitud de todo el horizonte. Se abrían los confines y se repetían los milagros de los antiguos santorales, en tanto que se ejecutaban hazañas propias de mártires. Corrían ríos de sangre de los justos en la tierra…”

   A éstos se les concedían abundantes dones sobrenaturales. Monseñor Serafim habla del fenómeno de los doce cuerpos sin vida enviados desde cielo – “Podía encontrarse en doce lugares distintos a la vez: caminar sobre el agua, bajar hasta el fondo del mar, elevarse en el aire, contemplar la imagen del Señor, yacer bajo un frío atroz sobre una placa de hielo y no congelarse, sin precisar de unas orejeras o de un abrigo agujereado, calentándose con la llama del corazón. La llama interior lo calentaba y lo reconfortaba. Parecía que se tratara de un cuerpo inmaterial.”

   Los doce hermanos de Serafim eran doce dioses en la tierra, “doce doctores visionarios”. No contábamos con otra medicina – recuerda monseñor Serafim – que las lágrimas, ni con otra curación que el llanto. Sacábamos a los ahogados congelados del fondo del mar Blanco, atravesábamos los hielos y arrimábamos una vela del más allá (pakibitiye***) a los cuerpos entumecidos. Si ésta prendía, devolvía la vida al fallecido. Sus ojos al despertarse derramaban cálidas lágrimas y el calor de estas lágrimas se vertía por todo su cuerpo. Y este calor le hacía resucitar. No hay palabras para describir lo que experimentamos en las Solovki.

   Los ángeles del Calvario de las Solovki los visitaban a diario. La Madre de Dios se encontraba con los mártires constantemente. “Su indecible bondad era tal – dice monseñor Serafim – que los más enfurecidos, embrutecidos, quienes agraviaban a Dios y a todos los presentes, los más enajenados y desesperados se transformaban al instante y sus arrugas se alisaban, sus rostros se aclaraban. Y éstos, con un entusiasmo indescriptible, la contemplaban diciendo: “¡Oh!, ¡qué maravillosa eres Santa Señora!, ahora nuestros sufrimientos se han desvanecido.”

   “No había a quién dirigir las quejas, ni con quién compartir preocupaciones. Pasaban los enfermos de disentería sin contagiar a nadie. Las enfermedades ajenas no importunaban a nadie, con las propias ya bastaba. Muchos se volvían locos. A los que perdían la cabeza los reunían en una sala y los fusilaban. Por repugnancia no los ataban cuando les golpeaban con los pies o les daban patadas con las botas en la cabeza o en los genitales. Cuando ya no quedaba más que un amasijo sangriento, los envolvían en un saco de lienzo y los tiraban en los confines olvidados de las Solovki. Les prohibían taparse la cara y otras zonas durante las palizas. Los quemaban con cigarrillos, desmembraban a los vivos, les arrancaban los órganos. Les golpeaban en la cabeza hasta que se les salían los sesos, los torturaban con fuego y con carbón. Probaban torturas psicológicas y preparados médicos. Atroz era su último suspiro. De júbilo el suspiro aliviado antes del paso hacia la eternidad.”

   La leyenda de las Solovki ha quedado grabada en la historia de Rusia como un recuerdo sangriento. Las estadísticas celestiales de las Solovki son asombrosas: un concilio de cien mil coronados, mil fascinados por la encarnación en los Cielos, ochenta mil aureolas menores, ocho mil mayores, tres mil quinientas reliquias, de las cuales ochocientas exudaban o lloraban sangre. En breve la tierra descubrirá su paradero. Y se encontrarán los cuerpos taumatúrgicos e imperecederos de estos mártires, que sanarán a los incurables y a los condenados.

   Y serán llevados por toda la tierra y millones acudirán a Dios.

   El Calvario de las Solovki es la suma de los sufrimientos no sólo del pueblo ruso, sino también de toda la humanidad.

   Las Solovki son hoy el lugar más enigmático de la tierra, epicentro del universo. Las Solovki han mostrado al mundo una experiencia espiritual única, nunca antes vista en la tierra.

   De modo que ha sido levantado el telón sobre las Solovki. El más puro instrumento de la palabra de Dios, el padre Yohann, ha sido el primero en anunciar al mundo este misterio. Siendo él mismo un producto de las Solovki, está convencido de forma profética de que la Santa Rusia ha obtenido, gracias a las hazañas de millones de mártires del GULAG, el principio de una nueva vida para toda la humanidad. Y él cree que llegará el día (y esto ocurrirá pronto) en que la humanidad agradecida agachará la cabeza ante estos nuestros padres de las Solovki, ungidos, coronados y deificados.

   Los fantasmas tibetanos del comunismo, del fascismo y del capitalismo pasarán a la historia. Y nacerá una nueva comunidad humana en cuyos orígenes se alzará Serafim el Conmovido, patriarca de Solovetskiy, rey misericordioso y gran plañidero de la tierra rusa.

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Solovkí* – la capital mística del GULAG de los campos de concentración de Stalin.

Kitezhgrad** – El castillo-ciudad en las leyendas de los eslavos-teogamitas. Como la legendaria Atlántida, se sumergió bajo el agua al acercamiento del enemigo, mientras sus campanas seguían sonando.

pakibytié***- Santo estar (otro estar, eterno estar, más alla, Ingl.: holy being, ) – término único en la enseñanza del autor que principalmente significa la esfera fragante mistica de la Iglesia verdadera, donde permanece el Cáliz del Grial con sus 144 castillos.

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Los Panteones (los absolutamente semejantes a la Divinidad) son un grupo nuevo que se ha revelado sólo en nuestros tiempos. Desde los cielos descienden doscientos millones de los perfectos arcontes; y en la frente de cada uno de ellos resplandece el sello de la Madre Divina, de Cristo, de José de Arimatea, de María Magdalena, de Buda, de Zoroastro, de Maní y de miles de otras divinidades y ancianos blancos. La revelación de la Divina Madre acerca de ellos, así como sobre los destinos más próximos del mundo, sobre el estado lamentable de las iglesias cristianas y sobre la nueva humanidad venidera, ha sido recibida por el autor en la cima del monte sagrado de la Turquía actual. Este monte, que parece una nueva arca, se llama en la revelación: LA CARABELA DE LOS PANTEONES.

 

Este libro es un viaje poético, profundo y valiente en el conocimiento del amor Minné, de lo que quiere hoy en día revelar a la humanidad para despertarla, e invitarla a abrazarlo para que cambie nuestro interior y sea la forma de vida de la nueva civilización.

La lectura de estos poemas toca lo más recóndito del alma, despierta, sorprende, sobreilumina, enternece, hace reír con su sentido del humor brillante y único, hace llorar con afligidas lágrimas, da el consolaméntum anhelado, y trae el sol radiante del amor y la bondad celestiales.

Poeta no es el que escribe lindos versos y rimas, sino la luz portavoz de la Sabiduría divina que trae nuevas imágenes para el mundo. Es el alma que sufre por la humanidad hasta el punto de dar su vida por ella.  Y así, desde la perspectiva de este amor abrasador, incomparable e inconcebible que muestra por todos los hijos de la Tierra, Juan de San Grial es ‘El Poeta’.

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Como música celeste, los versos contenidos en este libro transportan el alma a los mundos empíreos en donde solo a través del corazón del ungido se puede entrar. En el mundo actual en donde la estética por la estética prima, aún estando vacía de contenido, la poesía de Juan de San Grial es una reflexión profunda sobre los temas más actuales, es el ojo sobrio que muestra cada cosa como realmente es, sin los aditamientos ni adornos superfluos que nos muestran una realidad distorsionada. Es una visión del hombre y de lo que acontece con el ojo de la divinidad. Pero en contra de lo que pudiera parecer, es una visión absolutamente exenta de dramatismo. Para el corazón buscador de la verdad y sensible, es la entrada en una nueva civilización, en una nueva forma de vida. En definitiva, es el nacimiento de un nuevo hombre que manifiesta su divinidad.

 

Con la lectura de este libro, al Alma se le revelan los misterios más recónditos del ser.

Se le muestra el maravilloso potencial de Amor y Bondad que alberga el interior de todo ser humano. Y no solamente eso, sino que con el gran anhelo cordial del Poeta, este potencial se despierta, los rostros se iluminan, el enamoramiento virginal se realiza y la unión perfecta tiene cabida.

 

Este libro presenta claves absolutamente nuevas de las civilizaciones antiguas de Atlántida e Hiperbórea, así como la enseñanza de los cátaros y teogamitas eslavos. El enfoque universal y profundamente espiritual del autor da una explicación íntegra y realmente maravillosa.

No existe valor mayor que el hombre. Por amor a él, el Padre envió a Cristo al mundo para la divinización de la humanidad. Divinaméntum es el misterio de divinización del hombre, es el paso del hombre al teohombre, es la ascensión por la escalera más sublime que conduce a los cielos más altos.

Por eso, actualmente, los cátaros rebosan de voluntad de unir a la Divinidad con el hombre, para devolver al hombre su eterno estatus teoantropológico: el teohombre.  Divinaméntum explica de manera magistral cuáles son las llaves de la práctica cátara como verdadero camino de vida.

La abundante gracia Divina

   El alma, obsequiada generosamente en los cielos (hasta el grado de “mas y más”, “estoy saciada, no puedo más”) y habiendo recibido la gracia Divina en abundancia, desea compartirla.

Sus 144 depósitos interiores no son más que la gracia Divina recogida durante las horas benditas de las peregrinaciones e iluminaciones celestiales. Al contemplar a Nuestro Altísimo se acumula el superpotencial del pleroma. El Altísimo dona al hombre lo que éste no alcanza; luego, la plenitud de Sí Mismo; y al fin, superior a Sí. Ya que en el acto de la creación, la Divinidad se supera a Sí Misma y diviniza al hombre, elevándolo al escalón más alto. Entonces, llena de abundante gracia Divina, más allá incluso de la posibilidad de la manifestación celestial, el alma desea compartirla.

   Y cuando el corazón está extasiado, el alma, superándose a sí misma, exclama en los cielos: “¡Tengo sed!”. El exceso de gracia Divina tiene que ser irradiado desde la cruz. Por eso, el alma sedienta desciende a la tierra para que a través de los desiertos mundiales de soledad y abandono se manifieste el potencial divino, que no puede hacerlo en los cielos.

 

María Magdalena, la santa y la maestra sabia del Santo Grial, a quien Cristo entregó su tesoro de los tesoros – la sangre mírrica-, difundía la atmósfera de la adoración. Ella conmovió a toda la humanidad con Su amor a Cristo.

“Amad a Cristo con todo vuestro ser. Adoradle como yo le adoro. Con esto es suficiente y todo lo demás se abrirá ante vosotros.” Esto es lo que enseñaba María Magdalena.

En el albor de la nueva humanidad, la humanidad Solar Seráfica, se revela la Sabiduría Divina.

Es inmenso el potencial de adoración del hombre. Es feliz, bienaventurado, absolutamente dichoso aquel que tiene liberado el potencial divino del supremo amor.

La adoración determina todo el ritmo de la existencia del hombre. Es divinizado aquel que se ha  transformado en el recipiente inmaculado de la Sabiduría y es capaz de adorar a su prójimo.

María Magdalena, la Madre de la Civilización venidera, la Madre del Reino del Puro amor en la tierra, nos enseña el camino hacia   destino del alma: la divinización a través de la adoración al Cristo del Supremo Amor.

Este no es un Evangelio apócrifo. Este, es un Nuevo Evangelio Solar.

 

Este libro es la esencia del tesoro de la sabiduría cátara que se presenta en el idioma del corazón, desde la comprensión arquetípica, y distingue infaliblemente la última verdad.
En el centro de la sabiduría cátara está el hombre solar tal como tiene que llegar a ser, ascendiendo por la escalera multigradual de la perfección, y tal como lo ve el Padre adorante en la perspectiva eviterna.

 

 Juan de San Grial restaura de manera perfecta la imagen del gran profeta, teovidente y mesías del antiguo Israel: el legendario Rey Salomón, a quien la misma Sabiduría Divina llamaba Su amado, el segundo Melquisedec, Cristo antes de Cristo. Y siguiéndole, entramos bajo las bóvedas del templo místico de Salomón, el primer Templo universal de la paz en la historia de la civilización, el molde auténtico de los templos eternos de Sabiduría y del templo interior del hombre.

El Rey Salomón es la plenitud de todos los dones y valores superiores de la huamnidad: La divinidad encarnada, el mesías, el vidente, el curador, el rey, el primer sacerdote; el escritor genial, el bardo inspirado, el anciano sabio y el primer vidente del Padre del puro amor en la Tierra. Es ridículo pensar que hasta el siglo IV, la Madre Divina permanecía callada, como exponían las crónicas romano-bizantinas. María no apareció en este último periodo de 6000 años po primera vez ni en el siglo I, ni IV, ni V, ni después del nacimiento de Cristo, sino nueve siglos antes de Cristo, en el gobierno del Rey Salomón. Se reveló a aquel que no podía imaginar nada sobre Su existencia, sobre Su misión, sobre Su divinidad y sobre Su amor.

 

Este libro divino e inspirador contiene un tesoro maravilloso, capaz de perdurar en la eternidad. Cada una de sus páginas despierta un  [noche de las beatitudes] suspiro, un alivio, una sonrisa, una lágrima de alegría y un rayo de sol ardiente en el corazón, que nutre nuestra alma y apacigua al ser inmortal interior.
Una poesía elegante y graciosa a la vez, magnífica y sonora, hija de la profunda meditación y gran compasión del autor, quien vive entre dos mundos: el cielo y la Tierra, en una esfera muy especial, como ungido que ha venido a ayudar a toda la humanidad. Sus versos reveladores transmiten el amor Minné, el amor superante y superior, que fue conocido en las civilizaciones inmaculadas de Hiperbórea, Atlántida, Arcadia… Son una melodía que nos acuna, nos sosiega y nos alegra, fruto del gran corazón de Juan de San Grial, a través del cual quiere revelar al mundo el AMOR bondadosísimo de la Madre Divina, la teoengendradora eterna que nos ofrece su amparo incondicional, estando siempre a nuestro lado y deseando ver felices nuestros rostros.
Almas buenas de la Tierra: artistas, ingenieros, agricultores, maestros, barrenderos… habitantes de las ciudades y de las aldeas escondidas, a todos vosotros, Juan de San Grial nos quiere ayudar a recuperar la auténtica LIBERTAD y a vivir según la perfecta BONDAD. Su anhelo fervoroso por cambiar este mundo mentiroso y reafirmar la nueva Edad de Oro, inspira a seguir sus pasos y a vivir únicamente con la fuerza del AMOR.
Juan de San Grial es poeta de la ternura en estado puro derramada, hecha de esencia mínnica relicaria que brota de su corazón atravesado. La perspectiva del amor que nos presenta es muy alta y él colmado de este mismo amor que derrama se hace padre fiel hasta lo último.
Los versos del autor son como música de un nuevo tiempo, se erigen como los pilares arquetípicos del bien victorioso para una nueva humanidad. Despierta como trompeta que resuena la memoria de nuestra auténtica patria celestial y de nuestros padres de amor. Calma y sosiega a los huérfanos de la tierra a pesar de sus circunstancias personales.
Esta poesía es la poesía de la recuperación, de la restauración de nuestros destinos luminosos, de lo que todos en el fondo a través de la voz de la conciencia profunda sabemos que constituye la base de nuestro destino como hijos amados, destino dado por una providencia bondadosa y revelada hoy por Juan de San Grial como Sofía Pronoia.
El autor como mensajero, minnesinger y trovador de los guardianes de las esferas protectoras de la humanidad, como atalante invencible por el mal, libera por fin con el cetro de su poesía al homo sapiens de su angustia mortal insoportable, y lo guía por el camino hacia la teohumanidad solar victoriosa.
La sabiduría divina de estas fragantes páginas nos conduce a un mundo luminoso, a través de un sendero bondadoso.

La poesía es marginal,

lo mejor se escribe de manera maquinal,

y lo demás es solamente una maquinación verbal.

La poesía nace en las fuentes del Santo Grial,

es hija del Padre triunfal,

prometida del Novio excepcional,

a los ajenos inalcanzable y desconocida,

de un castillo mudo extraída.

Habla hoy en día de mañana indiferente a lo perecedero,

que se apaga.

Para un amor sublime predestinada,

las mejores líneas se componen en tálamos de desposada.

Salen en la noche a viajes ilimitados las almas conscientes de dos mundos a la par,

aún más

estrechamente unos a otros entrelazados,

se encuentran en Hiperbórea,

detrás del círculo polar.

 

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