Los cátaros y el catarismo actual

Los cátaros y el catarismo actual

¿Qué han oído sobre el pueblo cátaro? No es una nacionalidad, no es una tradición, no es una religión, es otro tipo de hombre. 

¿Qué tiene de especial este sorprendente pueblo que habitó los países del Mediterráneo

 y penetró profundamente en  la cultura del hombre europeo?

Les invitamos al mundo del catarismo, el mundo de los Cátaros - de los Buenos Hombres y de las Buenas Mujeres, el mundo de la perfecta y superante bondad, paz, amor, belleza y pureza...

 ¡El laurel ha reverdecido, los cátaros han vuelto!

 

En el año 1321 fue ejecutado el último profeta cátaro: Guillaume Bélibaste. Atrapado por los inquisidores y apresado en el año 1309, él enunció una profecía: “¡Justo dentro de 700 años el laurel reverdecerá, y los cátaros volverán a la Tierra!” 

Mucho se ha escrito sobre los cátaros Medievales. Aunque realmente han quedado muy pocas fuentes que provengan de los auténticos cátaros, pero hay algo muy evidente de su existencia y es la rica herencia que dejaron allí donde vivieron. Los valores de DEMOCRACIA, LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD quedaron impresos y dejaron una semilla que actualmente está floreciendo.

Eran mujeres y hombres buenos, que creían en el amor puro, el cual era ajeno totalmente a este mundo, un amor desconocido por la humanidad y que los grandes ungidos como Cristo, Buda, Zoroastro, Mani... trajeron a la Tierra para multiplicarlo. Por lo tanto, toda su vida transcurría bajo las virtudes más elevadas de bondad,sabiduría, amor, paz, armonía... No se trataba de una religión o una filosofía, era una forma de vida. Su espiritualidad abarcaba todos los ámbitos de la vida desde su comportamiento, a su alimentación, su música, arte, forma de trabajar, relaciones, etc. 

El catarismo se extendió por toda la antigua Occitania (sur de Francia), Reino de Aragón, Navarra, Italia, Alemania y Flandes desde el siglo XI hasta principios del XIV. El Catarismo es heredero directo de losTeogamitas Eslavos y los Bogomilos balcánicos, y aún más allá, proviene de la Atlántida y de civilizaciones puras que poblaron la Tierra, como Arcadia, Hiperbórea, aztecas, mayas, egipcios...  Civilizaciones muy elevadas que han existido en este planeta y que desconocían absolutamente el idioma del mal.

Los cátaros compartían sus bienes, vivían con humildad y sencillez, servían al prójimo, acogían a todo el mundo, alimentaban al necesitado, daban trabajo en sus talleres artesanales, consolaban y cuidaban a los enfermos… Vivían según los estatutos delunivérsum: la bondad extralimitada, la pureza perfecta, el amor sagrado y la sabiduría superante y de ahí que fuera un pueblo pacífico que encontró millones de seguidores por todo el mundo, que compartían estos elevados ideales. Más de 50 millones de cátaros se extendieron por España y toda Europa. En todos aquellos lugares donde el catarismo floreció, se vivía de una forma totalmente diferente a la que se daba en aquella época. Vivían en sociedades adelantadas a su tiempo con una prosperidad material y espiritual que no conocían en las sociedades feudales vecinas.

Debido a esta maravillosa y creciente forma de vida el poder existente vio tambalear sus cimientos y llevó a cabo la cruzada contra ellos por iniciativa del papa Inocencio III con el apoyo de la dinastía francesa de los Capetos. Pero algo muy importante en lo que la historia tradicional no suele profundizar fue la fuerza y el desarrollo con la que se dio el catarismo en España y en Cataluña. Allí vivieron los últimos Perfectos cátaros, como Guillem de Bélibaste, que fue quemado en la hoguera en el castillo de Villerouge-Termenès en el año 1321. Antes de morir dijo su famosa predicción: “Dentro de setecientos años el laurel reverdecerá, los cátaros volverán a la Tierra”. Y ahora, setecientos años después, ¡EL LAUREL HA REVERDECIDO!